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Hattie McDaniel, la primera actriz negra en ganar un Oscar, fue excluida del Cementerio de Hollywood

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Hattie McDaniel murió el 26 de octubre de 1952, a los 59 años, después de enfrentar cáncer de mama. La actriz, reconocida por interpretar a Mammy en “Lo que el viento se llevó”, había dejado establecido que quería ser enterrada en el Cementerio de Hollywood, pero el recinto mantenía restricciones raciales que impedían sepultar ahí a personas negras.

Su historia resume una de las contradicciones más profundas del Hollywood de la primera mitad del siglo XX: McDaniel abrió una puerta histórica para los intérpretes afroamericanos al ganar un Oscar, aunque continuó enfrentándose a la segregación y a los estereotipos dentro y fuera de la industria cinematográfica.

El Oscar que marcó un precedente

El 29 de febrero de 1940, McDaniel ganó el premio a Mejor actriz de reparto por su actuación en la película dirigida por Victor Fleming. Con ese reconocimiento se convirtió en la primera persona afroamericana en obtener un Oscar y en la primera mujer negra en recibir el galardón.

La ceremonia se realizó en el Ambassador Hotel de Los Ángeles, un lugar que aplicaba normas discriminatorias. Aunque McDaniel obtuvo un permiso especial para asistir, fue sentada en una mesa separada y alejada del resto del elenco de “Lo que el viento se llevó”.

El premio llegó por un papel central en la trama, pero también vinculado con los roles de trabajadora doméstica que interpretó con frecuencia. Esa situación generó críticas entre quienes consideraban que esos personajes reproducían estereotipos raciales. McDaniel defendió su decisión con una frase que se volvió representativa de su trayectoria: “Prefiero actuar como sirvienta y ganar 700 dólares semanales, que ser una sirvienta y ganar 7 dólares”.

Una carrera entre el reconocimiento y la segregación

Antes de alcanzar la fama, McDaniel trabajó como empleada doméstica y comenzó a obtener oportunidades en el cine después de los 30 años. Su participación en distintas producciones la llevó a ser elegida para interpretar a Mammy en 1939, un personaje cercano a Scarlett O’Hara y relevante para el desarrollo de la historia.

Además de actuar, McDaniel defendió los derechos de la comunidad negra y cuestionó el trato que recibían los afroamericanos en la televisión y el cine. A lo largo de su carrera participó en numerosas películas y también trabajó en radio, en una época en la que las oportunidades para los artistas negros estaban limitadas por la discriminación institucional.

Tras su muerte, su última voluntad tampoco pudo cumplirse. El Cementerio de Hollywood, actualmente conocido como Hollywood Forever, no aceptaba personas negras en ese momento, por lo que sus restos fueron sepultados en el cementerio Angelus-Rosedale, en Los Ángeles.

Décadas después, el lugar instaló un memorial en su honor. La trayectoria de McDaniel permanece ligada tanto al reconocimiento que obtuvo como a las barreras raciales que evidenció: fue la primera actriz negra en ganar un Oscar, pero no recibió en vida el mismo trato que las figuras blancas con las que compartió la pantalla.